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Sobre Omar Eblën
"Eblén es un personaje peculiar desde la sonrisa porque a caso en el relámpago que surge en las comisuras de su boca se adivina ya un fuerte sentido del ritmo. Sospecho que no puede separarse de la música, que la trae pegada en el saludo, en la tesitura de su voz y en su garganta.
Ya no digamos que pasa cuando en las manos tiene una guitarra e invoca a cantantes de otros tiempos, a clásicos de su arte que es a la vez refinado y pendenciero, para deleite de quienes lo rodean entre el chasquido de las copas.
Pero eso es la música y aquí queremos hablar de su música.
El elemento central de aquello que conjura a fuerza de voz y de instrumentos, de esa amalgama entre lamento y alegría con ritmos a la vez globales y profundamente latinoamericanos, es la poesía pero no en el sentido de verso, sino de auténtico arte, de fondo, de sustancia.
El quid de su obra está en la conjunción rítmica de opuestos mediante el verso inteligente, pensado pero a la vez lleno de vida, de calle, de cultura popular y biblioteca.
Manu Chao Meets Borges.
El rey Pakal conoce los sintetizadores y la guitarra suena a incensario con copal pero no tanto, no es Jorge Reyes, pero tampoco es Andrés Calamaro.
¿Qué es entonces?
Es él y ese es su logro principal, su acierto, la razón que hace imposible no reconocer el talento, el duende, la música negra en aquello que compone.
Es él, sin tapujos, sin imitar a nadie pero tejiendo en sus canciones su experiencia y su alegría. Ahí está entre los acordes un recuento de su vida, de su fe, de su profundo amor, de sus deseos y por eso lo que hace es arte.
Es imposible no sentir la rabia, no reconocer el huracán de emociones integrado en la letra que es una invitación a renovarlo todo, a reinventarlo todo.
Entre la mística de sus acordes yo me pregunto.
¿Cómo cabe todo eso en una canción tan pegajosa?"
Periodista Cultural: Zul de la Cueva